En el supermercado o la farmacia, la variedad de cepillos de dientes puede ser abrumadora.
¿Cerdas suaves o duras? ¿Cabezal grande o pequeño? ¿De bambú o plástico? La odontóloga
general Alejandra Carvallo nos entrega claves concretas para tomar la mejor decisión y sacarle
el máximo partido a cada cepillado.
Características claves:
«Cada odontólogo puede recomendar algún cepillo distinto según las necesidades de cada
paciente, pero en términos generales hay características básicas que todos deberíamos
considerar», explica Carvallo.
Tips para elegir bien:
✓ Opta siempre por cerdas suaves: su flexibilidad alcanza más zonas del diente y no daña las
encías.
✓ El cabezal debe ser pequeño para llegar a las zonas posteriores de la boca.
✓ Elige un mango recto y cómodo de sostener.
✓ Las cerdas deben tener un corte recto y uniforme.
✓ El material (plástico o bambú) es indiferente si cumple las condiciones anteriores.
Cuidado, higiene y vida útil del cepillo.
Según la especialista, el cepillo dura aproximadamente tres meses, aunque si las cerdas se abren
antes, hay que cambiarlo de inmediato: «Un cepillo con las cerdas abiertas no cumple bien su
función». Además, recomienda renovarlo siempre tras una enfermedad respiratoria como resfrío,
neumonía o COVID, ya que los microorganismos pueden quedar en las cerdas y provocar una
reinfección.
Tips para mantenerlo en buen estado:
✓ Enjuágalo bien con agua corriente tras cada uso, sin desinfectantes especiales.
✓ Mantenlo alejado del inodoro y sin contacto con otros cepillos.
✓ No le pongas tapa: la humedad favorece la proliferación de bacterias.
✓ Cámbialo cada 3 meses o antes si está ‘chascón’.
✓ Si estuviste enfermo, cambia tu cepillo y desinfecta o renueva los del resto de la familia.
✓ Evita compartirlo; puedes estar transmitiendo alguna enfermedad al otro, desde caries a
enfermedades de las encías como también alguna enfermedad infecciosa.
Niños, adultos y el cepillo ajeno: lo que debes saber
Para los más pequeños aplican las mismas reglas, pero debe ponerse atención en el agarre fácil y
el cabezal adecuado al tamaño de su boca. «Un cepillo muy grande no les resulta cómodo, lo que
muchas veces influye en que no quieran cepillarse», advierte Carvallo, quien recomienda consultar
al odontopediatra para una indicación personalizada.
Y una regla de oro: nunca compartas tu cepillo. «Cada persona tiene bacterias, virus y hongos
distintos; al compartir el cepillo podemos transmitir desde caries hasta enfermedades infecciosas»,
concluye la odontóloga.
Recuerda: elegir el cepillo correcto y usarlo con la frecuencia adecuada son dos factores igualmente
importantes. Ninguno reemplaza al otro. Ante cualquier duda, tu odontólogo es siempre la mejor guía.
